martes, diciembre 18, 2012

On the power of the mind.



Todo estaba dispuesto para lo mejor. Me encontraba listo y ahora comenzaba a calentar los músculos de las piernas. El paso era activo y sentía el palpitar del corazón acelerarse un poco. Conforme me acercaba  ala primer intersección pensaba en lo que había realizado media hora antes. Todo había sido, si no perfecto, hecho de acuerdo al plan. Si las decisiones que tomas son enteramente tuyas, entonces serán las correctas. Al menos el plan era enteramente mío, por lo tanto eran las acciones correctas. Me levanté un poco después de que sonó la alarma, debido a que el frío del ambiente me impedía salir de las cobijas calientes, pero al final logré vencer la temperatura. El hecho de vencer un fenómeno meteorológico, por simple que sea, me da la capacidad de pensamiento de que puedo vencer lo que sea... que sea de características humanas. Tomé mi desayuno que consta de fruta con un coctel de pastillas. Dos para las articulaciones, una para quemar grasa y otra más como complemento de vitaminas. Nunca siento el efecto de las hierbas en los quemadores de grasas, pero el efecto placebo siempre me convence de que mi cuerpo se encuentra funcionando más rápido de lo normal. La elección de la ropa deportiva fue la mejor. Las opciones de prendas mas calientitas estaban recién lavadas y listas para ser usadas. Había configurado una nueva playlist la noche anterior, por lo que contaba con gran parte de la motivación emocional que me impulsa a dar el máximo esfuerzo físico en cada rutina de ejercicios que hago. Comienzo con Linkin Park, y decido que quiero escuchar todo el disco completo. El cuerpo ya estaba caliente y las manos dejaron de sentirse entumidas.

Después de la segunda vuelta fue cuando todo se vino abajo. Comencé a pensar de nuevo en mis acciones inmediatas anteriores. Veía cada escena como si se tratara de una película y me cercioraba de que había hecho todo bien. Decidí salir por la puerta principal, ya que sólo hay una copia d esa llave y así tendría el control total de entradas y salidas, en caso de que alguien más intentara entrar a la casa. Tomé la llave de la figurilla de hierro en donde siempre está colocada. Abría la cerradura, como de costumbre. La memoria muscular en los movimientos de rutina de alguna manera sesga la capacidad de recordar con lujo de detalle dichas acciones. Luego de haber repasado todo el recorrido que hago caminando antes de empezar a correr me vino a la mente el calentamiento que siempre hago para evitar sentir algún falso estiramiento de los músculos. Y de esta forma llegué a la segunda vuelta, en la que me encontraba en ese momento. Recordaba la puerta. Recordaba haberla cerrado detrás de mí... pero no recordaba haber dado vuelta a la chapa para asegurarla. Ese detalle me paralizó e inmediatamente dejé de correr. No sabía si debía de seguir para terminar la vuelta o volver a toda prisa a casa a cerciorarme que la puerta estuviera bien cerrada. Al final la inseguridad me volvió a vencer, y volví corriendo hasta la casa. Al dar la vuelta en la última esquina intentaba mirar de lejos el pórtico y la puerta, pero el ángulo era demasiado abierto como para poder apreciar bien lo que quería ver. Al acercarme pude ver la reja de hierro y la puerta de madera. Ambas abiertas. La adrenalina me impidió darme cuenta que había una camioneta estacionada frente a la casa. Tampoco pude ver la escalera que estaba en la caja de la misma, así como unas lonas grandes encima de grandes bultos. Me acerqué a la puerta de la casa y dudé un instante antes de subir el primer escalón, que me pareció el más alto escalón que haya subido. Tal vez por la falta de aire, o tal vez por el miedo de que me encontraba ante la puerta abierta de mi casa. Lo primero que llamó mi atención y me puso alerta fueron las voces. Dos hombres hablando con voz baja. Lo peor que temía había sucedido. Habían entrado a casa y se encontraban todavía ahí buscando más cosas y esculcando los cajones de mi recámara. Inmediatamente fui hasta la recamara de enfrente y tomé el revolver que está guardado en aquella maleta deportiva que nunca uso. Nunca había batallado tanto para poner las balas en los orificios correspondientes. Me temblaban las manos de tal forma que tiré la misma bala tres veces. No podía controlar mi vista, que a la vez quería concentrarse en la pistola y en el pasillo, para ver si alguno de los tipos se decidía a entrar a la recamara, pero nunca lo hizo. Luego de cargar el arma fui hasta el lugar de donde provenían las voces. Los dos hombres enfrente de mí, distraídos buscando cosas en los muebles del cuarto nunca se dieron cuenta cuando me coloqué justo en medio de ellos. Apunté al que estaba más cerca de mí. Luego grité. Ambos hombres voltearon y dejaron de hurgar. No dijeron nada ni se voltearon a ver. Ni siquiera intenté preguntarles por las cosas que ya se habían llevado. Volteé a ver la puerta de la recamara de junto y alcancé a ver la cama. Mi hermano se encontraba todavía en ella, pero por la luz de la ventana pude ver las manchas de sangre en las almohadas. Luego vi el bate en el piso, manchado de sangre. Fue esto lo que me impulsó a jalar el gatillo y disparar contra la pierna del primero. Comenzó a gritar tan fuerte que tuve que darle un tiro en la cabeza. Ya no había ruido y el otro tipo seguía sin poder moverse. Pensaba en las consecuencias de mis acciones. ¿A donde iría a tirar los cuerpos? ¿Como los sacaría de casa sin que nadie se diera cuenta? ¿Cuando lo haría, ir a tirarlos? ¿Sería mejor tirarlos? ¿Como explicaría a mis padres las cosas faltantes, en caso de que no las encontrara? Todas estas preguntas pasando por mi cabeza y confundiendo mis pensamientos no me dejaban tomar una decisión. El tipo intentó un un movimiento que llamó mi atención, y mi reacción fue mortal. El disparo atravesó su cabeza e se clavó en la pared blanca. El suelo se llenó inmediatamente de sangre.

El color intenso de los dos charcos y la forma en que comenzaron a mezclarse en el suelo me hipnotizó. No podía pensar en nada. Estaba paralizado con el arma en la mano, en medio de los cuerpos viendo como dos charcos de sangre se convertían en uno y se movían hacia mí. Poco a poco, llenando todo el espacio, el charco crecía hasta que alcanzó los rayos del sol que entraban por la ventana. Los tipos la habían abierto para poder ver mejor. Diez centímetros antes de que llegara la sangre a mis pies salí del estado hipnótico. Pensé en la cárcel. Seguramente iría a parar ahí. Seguramente estaría ahí varios años. La consecuencia de defender lo propio. No lo podría soportar mucho tiempo, pero no sabía cuanto tendría que pasar en ese lugar. Luego comencé a pensar en la opción más fácil. Ya tenía muchas indicaciones de que sería lo mejor. Los días anteriores no habían sido muy alegres. Ya nada me ataba a este mundo. Los sentimientos negativos habían dado paso a una nueva depresión. Tenía el arma en la mano así que simplemente la dirigí hacia mi boca. El sonido del revolver tronando fuerte en el aire me llevó de nuevo al parque, a aquella segunda vuelta, aún incompleta.

Terminé la vuelta. Hice los ejercicios y comencé a caminar rumbo a casa. En un tramo del camino corrí, preso del pánico que me llevó a todos esos pensamientos, pero después de media cuadra me faltó el aire. Al llegar a la última esquina alcancé a ver el frente de la casa. Ningún auto estacionado frente a ella. El tiempo que me tomó subir el primer escalón del pórtico no fue tan largo esta vez. Busqué la llave dentro de mi bolsillo, y la identifiqué, pero en el último momento decidí ver si estaba abierta cerradura. Jalé el picaporte y tenía la llave echada.

martes, octubre 16, 2012

Quel troube inconnu me penetre?



Cuando me vi en el espejo fue cuando me percaté de que traía puestos otros pantalones. ¿De donde salieron estos nuevos pantalones? No tengo la menor idea. Hay un vago recuerdo en el que me peleaba con una persona, justo cuando intentaba sacar mi maleta de la cajuela del auto, y con el forcejeo, la ropa de ambas maletas, la mía y la del otro tipo, cayó al suelo y fue un verdadero caos. Tal vez fue ahí cuando perdí mis pantalones.

De vuelta en el vestidor, mi Pak me ayudaba a escoger un nuevo par de pantalones, porque simplemente no se veía bien la combinación. Yo miraba constantemente el reloj porque se acercaba la hora y los músicos seguramente ya me estarían esperando en el templo. Aparte de todo lo anterior no pude encontrar mis zapatos. Fue en ese momento cuando perdí toda esperanza de llegar a tiempo para el comienzo de la celebración y me resigné a que llegaría aproximadamente al Gloria o durante la homilía. Mi frustración fue tan grande que comencé a acobardarme y a contemplar la posibilidad de ni siquiera presentarme a la boda. Pero no podía hacerlo. Mi sentido de la responsabilidad es mucho mayor que eso. Aparte, era la boda de un familiar mío.

¿Quien cantaría la entrada y el ‘Señor ten piedad’? ¿Habría cantado el mismo sacerdote? ¿Como reaccionaría al verme llegar veinte o veinticinco minutos después del inicio? ¿Que pensaría mi familia de mí, al ver que mi irresponsabilidad por poco habría arruinado la boda de mi prima?

No estoy seguro de qué es exactamente lo que hace que la preparación de un evento así sea tan estresante. Tal vez sea la combinación de todo. El compromiso que se tiene con la persona que te ‘contrata’ para el evento. El hecho de que es una ceremonia de unión con un fuerte contenido y significación personal y emocional. El miedo que siempre está presenta cuando voy a cantar, a pesar de haber cantado ya en muchas bodas. Siempre siento mucho más miedo cuando canto yo solo que con el coro. El coro es un escudo de protección. La voy se amalgama con las demás y los errores se notan mucho menos.

¿Como puede alguien encontrar la capacidad de concentración en momentos como estos? ¿Que tengo que hacer para poder tranquilizarme y realizar lo que tenga que hacer, con seguridad y capacidad?

Lo más inquietante de todo es que, aún después de que pasó la boda, estos pensamientos siguen llegando a mi mente. La razón por la que se hacen presentes no la conozco. Será mi propia inseguridad que me está haciendo saber que sigo preocupándome, incluso por las cosas que y sucedieron. ¿Pero que juicio es este de estar preocupándose por algo que ya pasó? Como bien dice la gente, ya ni llorar es bueno. Yo no lloro, pero no puedo evitar seguir pensando en ello.

sábado, septiembre 22, 2012

On being someone else.



He realizado una confesión. Es la primer persona a quien le cuento sobre mis constantes fantasías de ser alguien que no soy. Es un estado mental que me ayuda bastante, ya que puedo sentir cierta dosis de alegría y satisfacción imaginando todo aquello que debería suceder, según mi corazón.

El mundo en el que vivo propicia que constantemente esté viviendo situaciones y experiencias que jamás me atrevería a vivir, porque sé que me conozco, y sé que nunca me atrevería. Sin embargo, y por patético que parezca, resulta un tanto agradable para mí pequeña dosis diaria de bienestar. Sentir escalofríos en la espalda al abrazar a alguien. Sentir la suavidad de la piel de aquella chica con la que constantemente sueño con besar. Sentir la emoción al declararle mi locura por ella. Sentir que puedo volar.

El medio en el que me quiero desarrollar es el medio perfecto para esta clase de situaciones. Estaría forzado a ser alguien distinto a quien soy. Alguien que nunca podría llegar a ser. Explorar la vida de una persona que bajo ninguna circunstancia podría llegar a se la mía. Un poeta viviendo en la pobreza. Un militar de alto rango enamorado de una pupila presa de su tutor. Un soldado raso que pierde los estribos por una gitana que logra enamorarlo y romperle el corazón. Un pintor que se ve involucrado en una conspiración política y muere fusilado. Un canalla desalmado que aprovecha su posición y poder político y económico de una comunidad para poder poseer a cuanta mujer desee. Un pobre campesino que anhela el amor de una rica hacendada y al final triunfa a pesar del engaño de un estafador que le vende vino por mágico elixir.

¿Como es posible llegar a vivir tales vidas? Gracias al arte.

Es curioso, pero el mundo en el que vivo constantemente me pone en situaciones en las que pudiera comenzar a crear las ilusiones que viven en mi mente. Todo puede llegar a ser real, tan solo depende de las decisiones que tome en el momento de la verdad. Ese momento en el que, con gran facilidad debo añadir, me dejo arrastrar hacia el camino que lleva a mi zona de confort. Esa zona en donde la magia nunca sucede. Pero que de cualquier forma, planta en mis pensamientos las semillas que germinan en las mas bellas fantasías. Que por más bellas que pudieran llegar a ser, nunca serán la realidad. Y la realidad siempre superará la ficción. Entonces me encuentro en un estado de condenación permanente de ficción irreal, que podrá aportar una pequeña cantidad de bienestar al espíritu, pero nunca será pleno ni total.

martes, agosto 21, 2012

On Mexico City



En la ciudad de México he conocido muchos lugares bellos, mucha gente bella e interesante y ,sobre todo, he escuchado muchas cosas.

En clase de Inglés:
Please repeat: What´s this?
Wax this!

Please repeat: She´d
Shit!

Please repeat: Vacation
Vaqueishon!

Please repeat: They are socks
They suck cocks!

Please repeat: He´s washing the dishes
He´s washing the shit!

Hey teacher, I have a 4... Because? Because?
(Sin comentarios)

How old are you?
I´m 15
Are you a teenager?
No, I´m a pubert!

Please repeat: Put the books on the table
Put the boobs on the table!

Please repeat: Touch
Touch me!

Please repeat: The Titanic sank in the ocean
The Tetanic sank in the ocean

Please repeat: As good as
As good Ass!

Please repeat: Focus
Fuck us!

Please repeat: This is the kitchen
This is the chicken!

En la calle:
¿Y a donde fuistes a comer, amiga?
Ay amiga, me fui al Su güey.
Amiga, perdona mi ignorancia, pero ¿qué es eso?
Son unas pinchis tortas

Un borracho se tropieza con un hoyo en la banqueta:
¡No! ¡Pinchis calles están a toda madre!

Buenas... ¿Me da una quesadilla, por favor?
Sí, como no, joven ¿De qué?

En el Metro:
¡Sí, mira! ¡En esta ocasión te traigo a la venta...! !Es Rompecabezas! !Rompecabezas de Madera! !Rompecabezas de dinosaurio! !Dinosaurio de Pradera! ¡O bien, si lo prefieres! !Son Pilas! !Pilas Triple ‘a’! ! Para el control de la televisión! ! Para el Ipod, el eme - PÉ - tres, el dis-man, el uok-man! !Para el Reloj de Pared! !Diez pesos vale! ¡Diez pesos cuesta!

(Al recolector de basura) ¿En donde pongo la comida?
Abajo.
¿En la calle?
Pos ahí es abajo, ¿no?

sábado, agosto 18, 2012

On Nene



Todo comenzó con una enorme bola de nervios en mi estómago. No sabía si era yo el que mas nervios sentía o si era ella la que así lo experimentaba. El caso es que recibí una grata sorpresa cuando la vi hablando por teléfono en el primer piso del Aeropuerto.

Tenía todas las cosas listas. Mi cartera gallito, mi teléfono y mucho mas importante que cualquier otra coas, la carta que había escrito la noche anterior en la que le expresaba tantas cosas, porque sigo sin poder decir las cosas de frente. El miedo sigue presente, pero creo que poco a poco ira cediendo.

El viaje no fue para nada placentero, ya que la amenaza de lluvia tiene los mismos efectos en el transporte público de esta ciudad que la lluvia misma. Todo se entorpece y se mueve con lentitud. Afortunadamente mi amigo Viktor me acompaño en todo el trayecto y así logró ser un poco mas placentero.

El mismo tiempo que yo tardé en ir de casa al aeropuerto fue el mismo tiempo que ella duró volando de Chihuahua hasta la ciudad de México. Queda en evidencia la magnitud de la ciudad en la que vivo. Al llegar pude notar que había un leve retraso, ya que el monitor indicaba que el avión estaba a tiempo en su llegada, pero no había recibido comunicación de Nene. Luego de unos minutos, llegó el primer mensaje. ‘Ya llegué’. La agradable confusión en la que caí al ver que no salía por las puertas de llegadas nacionales me hizo sentir una gran felicidad, ya que recibí su llamada y, preguntándome en donde estaba, comencé a voltear a todos lados. Al final caí en la cuenta de que había llegado a la planta baja. La imagen de Nene hablando por el celular, con un tono de voz tranquilo, y relajado, volteando a todos lados buscándome, porque le decía que estaba justo en donde elle estaba también fue muy bella. Al final volteó la mirada hacia arriba y nos encontramos. Una sonrisa se dibujó en nuestros rostros. Bajé las escaleras, y nos saludamos con un abrazo. De cierta forma pude sentir un poco de nerviosismo, ya que los abrazos de Nene suelen ser muy fuertes y estrujantes, pero en esta ocasión fui yo quien intentó darle confianza con mi abrazo. Después de que me aclarara el porqué había llegado por tal puerta y no por la que yo creía sería la indicada, comenzamos a hacer un plan. ‘Necesito comprar Reales’. La misión estaba clara. Lo que cambió el plan fue que tuvimos que hacer un pequeño viaje a la terminal 1 para poder conseguirlos, ya que en la Terminal 2 (que por cierto, es de donde salen vuelos a Brasil) no venden Reales. Irónico, pero sólo en México pasan estas cosas.

Paseamos entonces y cumplimos con la misión. El trayecto estuvo lleno de charla de sus despedidas. Me contó cosas bellas. Cosas que uno debe vivir cuando va a viajar por un largo período de tiempo. Pude reunirse con sus amistades antes de partir y despedirse bien. Los efectos de la cena del día anterior fueron evidentes cuando me pidió que le diera un poco de té para tomar una pastilla. Pero la cena estuvo deliciosa. Compartió mucho más que tiempo con sus amigos. Compartió abrazos y lágrimas de de ‘hasta luego’.

Los detalles que quedaron en mi memoria. ‘Me voy a subir en ese’, al referirse a un avión que iba a París. ‘¡No, mejor en ese!’. Al ver que había otro más que iba a Japón. El tono de voz con el que dice las cosas, un tono de inocencia y de alegría, de convicción por los sueños que todavía se atreve a soñar y que nunca dejará de soñarlos. Ese tono de voz me llena de felicidad y de esperanza. Siento seguridad porque me transmite una convicción en que logrará hacer en la vida lo que realmente quiera hacer. Esa es Nene.

Cuando me dijo: ‘¡Ya quiero llegar! Porque cada minuto que pasa me pone mas nerviosa’, me hizo reflexionar. Traté de calmarla contándole lo que había vivido en mi viaje, y cómo siempre encontraba la forma de solucionar las situaciones difíciles que se me presentaron. Al final supe que sus palabras fueron más un desahogo que una real evidencia de nerviosismo. Siento toda su seguridad. Ella es muy buena en mostrar seguridad a las personas. ‘Simplemente hago lo que me digan que tengo que hacer’, me dijo, refiriéndose a los trámites que uno tiene que pasa para poder viajar en avión y que a mí comienzan a parecerme de lo más innecesarios y aburridos. ‘Como te ven las personas, con alegría y disposición a obedecer, así te tratarán. Siempre que viajo las cosas salen bien’. Estas palabras han marcado mi vida. Conoce secretos que a los adultos, incluyéndome, nos toma mucho trabajo aceptar y aprovechar.

Le pedí comunicación, en la mayor medida posible, y lo cumplió. En todo momento nos comunicamos sobre el retraso de la salida, sobre la ubicación de la sala correcta, sobre los detalles que ella quería aclarar acerca de como debe de viajar una persona.

La despedida fue emotiva. Controlada y sincera. Un abrazo de mi parte, y uno más de parte de Miguel. Los consejos de siempre, porque no me atreví a decirle más cosas. Afortunadamente lleva la carta, en donde le digo mucho más.

La seguía con la mirada, desde que pasó a la sala de revisión. Tomó su equipaje de mano y lo presentó como le pedían los agentes. En todo momento calmada y atenta a las instrucciones. Nunca dudó, ni por un segundo acerca de si estaba haciendo las cosas bien o no. La veía cuidando cada detalle del proceso y sentí felicidad. La vi desenvuelta, segura y con toda la confianza que requiere emprender una aventura como esta. Al final rogué para que pudiera voltear a través de los barrotes de la sala y pudiera alzar su mano y decirme adiós. Fue la última imagen de su persona que tengo y que llevaré en mi corazón hasta el día en que la vea pasar por la sala de llegadas internacionales... dentro de un año.

‘¡Oh! ¡Esto esta bien chido! ¡Acá hay muchas cosas y... tiendas!’ - Fue lo primero que escuché de su siguiente llamada. No pierde la capacidad de asombro, y espero que nunca lo haga, ya que sólo así seguimos teniendo la inocencia de ver las cosas sin prejuicios.

Realmente será una gran experiencia. Quiero que así sea y mi pensamiento y oraciones estarán siempre dirigidos hacia ese fin. Nene, buen viaje.

jueves, junio 21, 2012

On not taking advantage of opportunities



La razón por la que se presentan estas oportunidades, que deliberadamente decido no aprovechar, jamás la sabré. Bueno, en realidad se trata de un simple caso de inseguridad para con el género opuesto. ¿Será que no es tan simple como parece? ¿Será que no es tan complicado, tampoco? En realidad no es tan difícil, dice mi hermano.
Los delicados rizos dorados que caían de su cabellera me gritaban en voz alta que los volteara a ver. Cuando pasó por la puerta, y mientras yo esperaba con ansia el recibo, para acto seguido salir corriendo hacia ella, me encontraba lleno de una energía que esa imagen robó. Le seguí los pasos por las grandes vitrinas del establecimiento, hasta que las carpas de los puestos taparon mi vista. Al salir apresuradamente, ya no estaba a la ahí. Seguí caminando hacia la esquina, que fue el rumbo que tomó, pero no la veía, intentaba tomar una decisión entre caminar lento o rápido, ya que podría estar observando algo de los tantos puestos que cada jueves se establecen en la banqueta de esas cinco o seis cuadras, y que ofrecen en venta lo que necesitas para la semana. Al final opté por seguir un paso tranquilo, justo detrás de unas mujeres que iban viendo cada simple artículo que se les cruzaba por la mirada. Después de tres o cuatro puestos decidí que no podía depender de ese paso, y las adelanté. Llegué al puesto de películas, comencé a indagar sobre el género que más me llama la atención y sobre ciertos actores que realmente me agradan. Por un momento olvidé la razón de mis apresurados pasos al salir de aquel lugar. Nunca te imaginas que puedes llegar a ver a una persona... a una mujer, así de bella, en un día tan común y pasajero como el resto de los días. Comencé a recibir la información. ‘Déjame, te investigo y la próxima semana te traigo algo de material’  decía el tipo.

La presencia siempre se anuncia, como la sensación del hormigueo y las cosquillas que no puedes contener cuando alguien acerca su mano a tu espalda. Fue cuestión de unos segundos, y ahí estaba ella de nuevo, parada enseguida de mí, viendo las mismas películas que yo tenía en las manos.
El pánico se apoderó de mí, y dejé las bolsas de plástico sobre la mesa, tomé mi compra y salí deprisa nuevamente a por un café a la esquina. En el camino se cruzaron por mi mente un montón de pensamientos, como toda la vida, que me hicieron dudar acerca de si regresar a intentar conocerla, o simplemente olvidarla ahí y en ese momento preciso. Luego de regresar, ella seguía ahí, en las películas. Llevaba botas con ese material térmico que de tanta moda estuvo desde hace unos años, porque la mañana estuvo más fresca que de costumbre. Los quedes de aquella tormenta tropical que azotara las costas que se encontraban a poco más de quinientos kilómetros de la ciudad seguían causando bajas temperaturas en el valle. Unos pantalones vaqueros azules, una chamarra vaquera azul, y sus hermosos rizos cayendo por su espalda. Me acerqué de nuevo al dependiente con el pretexto de una nueva película que había recordado y que le pedía que trajera la próxima semana. Me situé justo a su lado. Pude llegar a percibir la fresca esencia de perfume que despedía su cuello. Una piel suave, clara y un poco sonrojada por el viento frío que soplaba. Por más que intentaba mirarla a los ojos, seguía clavada en la película que tenía en las manos.

-Si las personas fueran así de directas, sin rodeos y rápidamente comunicaran a otros lo que desean de los demás, como la mujer de la secuencia inicial de la película que tienes en las manos, este mundo sería mucho menos complicado, ¿no crees?
-¿Perdón? ¿Me hablas a mí?
-Sí. ¿No has visto esa película? Es muy buena. Definitivamente una de las mejores actuaciones de Day-Lewis.
-Ah, no. No la he visto aún. ¿Qué es lo que pasa en la secuencia, la que describías?
-Una mujer irrumpe en la sala de lavado, donde el cirujano acaba de terminar la operación, y sin más preámbulos se desnuda ante él. El tipo es un hombre que está acostumbrado a que las mujeres se entreguen a él así de fácil. Nunca tuvo problema con ello, al contrario, era su modus operandi, o más bien dicho, el de las mujeres que lo deseaban, y que habían sido ya muchas.
-¡Que sensual! ¿En verdad sucede eso?
-Y lo que nunca verás o podrás entender es todo el contenido, o lo pensamientos del hombre, que en el libro puedes encontrar. Es realmente inspirador.
-¡Vaya! Que buena recomendación. ¿Conoces mucho de cine?
-No. No mucho, la verdad. Me gusta investigar a fondo lo que me gusta. Como el cine, la música, la historia. Cosas por el estilo.
-Ajá... Que bien. Y, ¿qué más te gusta?
-Muchas cosas. La belleza de los días como estos, nublados, con lluvia ligera y frescos. Y claro, el cabello de una mujer. Como el tuyo.
-¿Crees que mi cabello es bonito?
-Por supuesto, es realmente algo bello. Escucha, sé que puede sonar un poco atrevido, pero ¿te gustaría...
-Claro. ¿A donde podemos ir?
-Ah! Pues al café de la esquina. Tienen un latte muy bueno.
-Pero tú ya tienes café.
-No importa, ya está frío.
Mi café no tenía más que unos minutos de haber sido tomado de la jarra, pero que importaba. Había logrado captar la atención de quien me había robado los pensamientos del resto del día. De la semana. Tal vez de un mes.

sábado, mayo 26, 2012

On thinking about someone so much it hurts



Cuando comenzaba a llorar la tomaba por la espalda, le protegía la cabeza con mi mano izquierda, y la llevaba contra mi pecho. Yo quería que estuviera pegada a mí, así, todo el tiempo, y poder sentir su diminuto corazón palpitar, pero ella se resistía y con sus pequeñas manitas me separaba de su frágil cuerpo. Aún así podía llenar mis sentimientos de emoción porque podía oler su fresca esencia, podía tenerla junto a mí, podía cargarla y llevarla a donde su pequeña y blanquita manita indicara. Aún sin poder pronunciar muchas palabras, me comunicaba a donde quería que la llevara, y yo obedecía. Hacía lo que me decía porque creo que es parte del comportamiento que una persona tiene que tener con una bebé de brazos. Ya después entenderá que no siempre se podrá hacer lo que ella quiera, pero no seré yo en que la reprima. Por lo pronto, yo estuve siempre a sus órdenes, y caminábamos por por toda la casa, incluso llegando a pasar por el mismo lugar varias veces, hasta que se cansaba y comenzaba a llorar de nuevo.
Entonces le cantaba con una voz bajita para que no se asustara y para que encontrara la tranquilidad que sólo la música puede dar a las almas de las personas. Che piú cercando io vo? Lograba adormentarla y me sentía la persona más feliz del planeta cuando por fin, presa del cansancio, se recargaba sobre mi hombro y comenzaba a dormir. Yo llevaba mi mano a su pequeña espalda, y sentía su respiración. Sentía su corazón y me maravillaba de que existiera tal criatura, y más aún, que se encontrara en mi regazo, dormida.
Ahora comprendo que la lucha más grande que alguien haya tenido que librar en contra de la ilusión de la separación no fue de ella, sino mía. No pasa un día sin que la recuerde y la contemple en mi mente y en mis recuerdos. Definitivamente lo mejor de la vida se encuentra en los recuerdos bellos, como los que tengo de ella, y que seguirán en mi alma, hasta el fin de mis días. Todo se vuelve secundario y subordinado. La búsqueda de la felicidad será para mí el intentar incrementar en la mayor medida posible ese bagaje de recuerdos. Ese bagaje de recuerdos de ella, que fortalecen mi espíritu e inspiran mi mente.
Cuando salí corriendo hacia la cocina para buscar las llaves del auto, y le gritaba que regresaba en unos minutos, me sorprendió demasiado. Una pequeña, de su edad, normalmente se negaría a la idea de quedarse sola, siquiera un instante. Pero ella, con gran valentía y determinación, pero sin poder ocultar el temor y unas lágrimas que resbalaron por sus mejillas, me pidió el número de teléfono en el que podía localizarme. Recuerdo que en el momento reaccioné de forma natural, como si se tratara de una persona en plena madurez y con una formación completa y total. Era una pequeña niña, y aún así, logró aceptar el hecho de que algún día estaría sola, pero que tendría la capacidad de poder buscar a quien quisiera. El recuerdo de su pequeña manita elevándose hacia mí con una lápiz y una pequeña libreta, pidiéndome que no olvidara escribir el número correcto será para mí la manifestación de un amor y una necesidad que va más allá de lo fraternal, de lo personal. Seguirá siendo la señal de que Dios existe y quiere que permanezca a su lado, si no físicamente, en espíritu y en recuerdos.
La amé incluso desde antes de que naciera. Desde el momento en que vi el resultado del examen médico que indicaba que llegaría a mi vida una pequeña bebé. Un pequeño haz de luz que iluminaría mi vida en todo sentido. El mayor crecimiento espiritual que he experimentado en la vida se debió a su llegada. Realmente me costó mucho trabajo comprender y aceptar que ya había llegado y que era parte de mi mundo, un hermoso complemento que a la fecha sigue llenando mi espíritu de alegría y bienestar.
Creo que nunca dejaré la idea de que sigue siendo una pequeña y frágil bebé. Sus manitas siguen siendo pequeñas y delicadas a mis ojos. Su pensamiento sigue siendo inocente y puro, y siempre lo expresa de la forma más  bella. Vivo su fragilidad totalmente proyectada en mi persona, porque en realidad quien derrama más lagrimas soy yo. Pero son lágrimas de felicidad por los recuerdos, y por el futuro que ciertamente me depara una visita más, una experiencia más y un abrazo más.

sábado, mayo 19, 2012

On living in another country and time.



Siempre he tenido la impresión de estar viviendo la vida que me tocó vivir en otro tiempo y lugar. Incluso desde antes de nacer, el destino intentó jugar una carta en  la cual yo no habría sido traído al mundo precisamente en donde fui traído. Tal vez la marca no desaparezca hasta el final de mis días.
El contemplar otras formas de vida, otros paisajes y escuchar otros idiomas llena y alimenta esa idea mía. El anhelo de haber conocido y haber vivido impregnado de otras culturas impacta mi mente de cierta forma que siento bienestar en mi mente y en mi alma.
Es la forma correcta de pensar porque trae felicidad a mi persona. Sin embargo, llenará de inquietudes mis actos en la vida, mis decisiones y mi búsqueda de la felicidad.
La incógnita que ahora acecha mi mente es la de si valdrá la pena intentar llenar el vacío. Emigrar y tratar de encontrar el lugar destinado originalmente. Porque definitivamente estoy seguro de que el lugar original, el que fue establecido por el destino y marcó mi plan de vida, no es éste que ahora habito. ¿Podré encontrarlo? y si lo encuentro, ¿que corresponderá hacer después? ¿Que hay que hacer una vez que sea encontrado y que forma gran parte de lo que quiero en la vida?
¿Como se puede vivir a plenitud con un estigma como el que siento? La resignación siempre ha formado parte de las acciones que he tomado  a lo largo de los años, pero en este particular asunto, no creo posible aceptar tal determinación.

domingo, mayo 06, 2012

On hating someone



Como quisiera poseer la totalidad de los secretos que me harían comprender la conducta de cualquier persona, así podría dejarla callada cuando me viniera en gana. ¿De que me serviría dejar calladas a las personas cuando me viniera en gana? ¿Para qué quiero yo ser capaz de dejar a las personas sin argumentos? ¿Quién creo ser realmente? ¿Será pura vanidad y orgullo? De una cosa sí estoy seguro. Si lograra ejercer ese poder, se acabarían para siempre los diálogos con otras personas, y a mí tanto que me gusta escuchar a las personas. Al menos me gusta un poco más que hablarles. No me siento con la capacidad suficiente o con la plática lo suficientemente interesante como para interesarlas.
Es un comportamiento verdaderamente irritante, el que me colma y me llena de incertidumbre y odio. Comienza a desplegar un desmesurado y egocéntrico torrente de conocimientos, que por no tener campo de acción en el cual aplicarlo de forma profesional, lo unta y restrega sobre las caras de las personas. Y aparte de todo manotea tanto que parece que hablara con las malditas manos. Me enerva de gran forma cuando me detiene y coloca su mano sobre la mía y ‘calla’ literalmente lo que tenga que decir para dar paso a otro de sus malditos y aburridos argumentos, que finalmente no llevarán a a ninguna mierda de conclusión. Lo que nos dejará en el mismo pinche y maldito lugar.
Sí, nos reímos juntos. Sí, platicamos de cosas trascendentales. Sí, hacemos que la vida parezca un poco más placentera y menos aburrida. Sí, parece ser una buena amistad. Pero son los detalles lo que me sacan de quicio los que marcan para siempre mi cerebro y mi imagen que formo sobre la persona, y que automáticamente, hacen que tenga un eterno rencor y enojo para cuando se presente de nuevo la conducta.
Tal ves no tenga más que ofrecer que odio en mi corazón. Tal vez sea yo un verdadero misántropo. Tal vez siga el canon a la perfección. Las personas a las que más amamos en la vida, son a quienes más daño hacemos.
No sé si funcione en ambos sentidos.
Quisiera no volver a entablar conversaciones con esta persona, para poder así evitar sentirme tan mal como ahora. Quisiera no volver a tener que pasar por esto gracias a los estúpidos argumentos y la forma de expresarlos de la persona esta. Quisiera no poder tener amigos y poder arreglármelas yo sólo en el pinche mundo. Quisiera no tener que depender de nadie más, como el maldito parásito que soy. Quisiera morir ahora.

miércoles, abril 18, 2012

On finding out just how disfunctional I am.


En todo el camino mi único pensamiento era el de cómo lograr un buen final, sin tanto drama, y sin tanto ruido para quienes se sientan afectados por el mismo. Pensaba mil cosas como ‘esto no es para mí’. ‘Es demasiado como para volver a comenzar’. ‘Porqué se me presentan este tipo de oportunidades ahora que tengo tales o cuales pensamientos?’. ‘Cómo debería de reaccionar ante tales situaciones y circunstancias?’.


Luego, el impulso se hizo presente. Comencé a indagar y a lograr obtener la información que estaba buscando, pero de cierta forma, pensaba en la gran incógnita. ¿Para qué quiero investigar esta nueva opción?. ¿Valdrá la pena intentar esto?. ¿Qué será lo que me impulsa a seguir moviéndome así, de esta forma?. ¿Qué es lo que realmente quiero hacer ahora?.


El caso es que finalmente concreté algo, una cita por lo pronto y ahí estaré, seguramente, gracias a que mi sentido de la responsabilidad no me permite defraudar a la gente, o al menos en situaciones oficiales.


Lo que me lleva al siguiente punto.


En situaciones no oficiales soy la persona más disfuncional. Tal vez será el exceso de confianza, o de sinceridad. Mis declaraciones siempre terminan por herir a los demás. No cuento con la capacidad de análisis de las mejores palabras y oraciones para expresar, sin echar a perder el momento o la relación con alguien, mis sentimientos, experiencias e ideas.


Creo que volveré a lo mismo, a tomar un poco de tiempo. Poco para mí será mucho para los demás, pero ultimadamente, a mí que me importan los demás.

jueves, abril 05, 2012

Ma non si giocca scopa in tré!

No sé como se juega a eso, pero sé que no es posible jugarlo con sólo tres personas. Así como hay tantas cosas que no se pueden hacer con sólo tres personas, hay varias que no deberían hacerse solo. Como vivir, como comer, como tomar un café.


Ahora que regreso, siento el peso de la soledad apoderarse de mí de nueva cuenta. Incluso de mis manos, que logro mover sólo por la fuerza de la cierta inspiración que mueve mi mente a generar el texto.


Quisiera... no, no quisiera en realidad, pero es una forma de hablar. Una de esas formas a las cuales me he habituado desde que vivo aquí. Quisiera poder adaptarme a todo. Es un deseo que cada vez que llego a casa, como hoy y como ahora, deseo nuevamente.


Ver a las personas hablar, de frente y directo a los ojos, es algo que comienzo a olvidar. Sin embargo, sigo emitiendo los mismos prejuicios de toda la vida. A éste le gusta mucho exagerar. A ésta no le gusta nada, es demasiado “picky”. Aquél no se ve bien intentando cortejar con esas líneas. Etc.


Un nuevo descubrimiento. Parece que no soy tan aburrido después de todo. Puedo mantener una buena conversación con alguna chica... bueno, al menos con una chica a la que le gusta el cine, la ópera, la música, la historia, y la literatura, tanto como a mí. Un momento. Creo que esta aseveración ya no me gustó mucho. Lo que pasa es que te has topado con alguien con quien poder conversar, pero de lo que a ti te interesa. ¿Será acaso que ese es el secreto de las relaciones? ¿Será que en verdad estoy hecho para poder empastar y acoplar mi forma de ser única y exclusivamente con personas así? ¿Será que no puedo en verdad tener un encuentro ocasional que marque mi vida, o que al menos, me aporte un poco de felicidad? La felicidad que creo ver en los demás. ¿Será que los encuentros ocasionales que aportan felicidad no existen? ¿Qué es lo que me estoy perdiendo de la vida por seguir siendo como soy, por no atreverme a cambiar?


Las letras me comienzan a apasionar, pero también me intimidan bastante. Los pensamientos son aún mas atemorizantes, porque se apoderan de mi conciencia, y actúan por mí en ocasiones. Puedo seguir haciendo ciertas cosas, pero sigo con los mismos miedos. Los mismos miedos que me impiden acercarme a las personas nuevas, a los desconocidos. Y sin embargo, sigo reaccionando de una buena forma ante las personas que se acercan a mí sin razón alguna, bueno, siempre existe una razón, pero nunca reparo en los motivos que trascendieron en la persona para que pudiera realizar el valiente acto de acercarse a alguien más a conversar, a saludar, a hacer un comentario, a hacer una pregunta. Lo ensayo mil veces en mi mente, pero nunca me atrevo. Sigo teniendo las mismas visiones. La veo ahí, parada sola, o haciendo cualquier cosa y llego yo, y comienzo a hablarle y a decirle lo bonita que me parece o a preguntar si tiene alguna relación seria por el momento, o a cortejarla, como todo una persona que sabe que es lo que quiere y los medios que tiene que utilizar para conseguirlo. Tal vez es eso entonces. No sé que es lo que quiero. La verdad, eso es cosa común y pensamiento frecuente en mi maldita cabeza.


Allora, non si giocca a scopa in tré... e non si vive nemmeno da solo!

viernes, marzo 16, 2012

On the best things in life being free

Mi primer pensamiento acerca del dicho no estaba de acuerdo con el mismo. Luego fuí cambiando de pensar al respecto. Ahora sé que es una buena combinación de ambas. Es cierto, para ciertas cosas, pero casi siempre cuesta un poco encontrar las mejores cosas en la vida. Puede costar dinero, enfuerzo... o trozos de destino.


Ahora comprendo la cita. ¿Cómo podría encontrar la esperanza en lo más recóndito de mi ser?. Ciertamente no compartía la almohada con ella, o había realizado actos de amor. Ni siquiera conozco su nombre. ¿Cómo puedo, entonces aspirar a siquiera comenzar a buscar la esperanza?.


El trozo de destino que me llevó a ella se dió el día de la primer audición. Como no encontré a nadie en las oficinas de logística del evento, me dirigí hacia donde fuera que iba aquel chico cargando el platillo de batería. Es una audición de Música, pensé, y ese chico lleva instrumentos, por lo tanto creo que es muy probable que vaya al mismo evento que yo busco. Luego, me topé con la chica de la entrevista de la beca. ¿Ya estás listo? ¡Mucha suerte!. - ¿Sí va a ser aquí la audición?- pregunté. - La verdad, no sé, pero pregunta a las becarias. Ellas te dirán más información.-


Entonces la ví sentada junto con otras dos becarias. No recuerdo el más mínimo detalle de sus compañeras. A pesar del gran nervio que sentía, pude poner bastante atención en ella. En su rostro y su cabello. Su largo y dorado cabello. Mi mente no voló hacia donde normalmente vuela en esa ocasión. Debió haber sido así por la ciscunstancia que mantenía mis nervios de punta y mi concentración en mi garganta y en la gran sed que tenía y el potencial que eso representaba.


El instinto natural que poseo hacia soñar despierto y cambiar mi realidad tampoco entró en acción cuando la ví en la cabina de audio, y le dí la indicación del nivel correcto de volumen. Sólo supe que era ella, y decidí concentrarme en lo que debía de hacer en el escenario.


La mañna del jueves desperté con bastante energía, y sidpuesto a hacer las tareas que había postergado hasta el día de hoy. La llamada telefónica que me anunció el cambio de la cita con la psicóloga me dió el impulso de entrar en la regadera, vestirme adecuadamente y salir corriendo rumbo a la Uni. En ningún momento pasó por mi mente el pensamiendo que sentenciaba mi participación en la audición del día. Fué cuando salí de la entrevista cuando decidí lanzarme y audicionar nuevamente. No, ahora recuerdo bien, fué antes de que se abrieran las puertas del elevador cuando tomé la desición. Desgraciadamente, mi mente había estado tan ocupada que nunca pasó por mi mente la bella mujer a la que había visto en aquella ocasión.


Al llegar al escritorio donde debía registrar mi participación sentí una emción grnade al verla de nuevo. Esta vez era la únnica persona que estaba recibiendo a los interesados en participar. - Me dijeron que no era necesario volver a entregar la documentación, verdad?-, pregunté. -No, ya tenemos tus documentos. Estuviste en la audición de Música, verdad?- . Fué bello sentir que me recordó.


Durante la participación de los aspirantes previos a mí, no supe en donde se encontraba. Ni siquiera cuando fué mi turno. Tomé la silla que necesitaría para el monólogo, subí al escenario, comencé a hablar. Me hicieron preguntas, como a todos. Al agradecer su atención giré para tomar la silla de nuevo. Al bajar del escenario fué la primer persona a la que ví, sentada en la silla que estaba enseguida de la que tomé para mi participación. Entonces noté que me miraba con atención. -¿Que tal estuvo?-. -Bien, me gustó-. Su gran sonrisa y una expresión de asombro captaron tatalmente mi atención. -Disculpe, joven. Dice que su area de especialidad es la música, verdad?-. -Sí, así es-, contesté al juéz que me abordó cuando estaba contemplando la hermosa cabellera de la chica. - O sea, usted canta? ¿Puede cantar algo ahora?-, preguntó. Volví al escenario. Comencé a utilizar las palabras del aria para describir a mi chica, y bajé del escenario sin dejar de cantar para tomarla por la mano e invitarla a subir conmigo. Ella sentada en medio del escenario, sirviendo a mi inspiración. Las palabras que decía no hacían ninguna referencia a mis acciones. La tomapa por las manos. Le acariciaba el cabello al mismo tiempo que decía que mi corazón no tiene la fuerza necesaria para declarar mi amor. Luego, me senté un poco alejado de ella. Ella en ningún momento me quitó la vista de encima. Yo comencé a acercarme, poco a poco, preparandome para la cadencia final. La abracé al tiempo que cantaba las últimas palabras del aria. Ni siquiera un leve afecto es capáz mi corazón de inspirar. Besé su mano para agradecer su participación y volví a contestar algunas preguntas de los jueces.


Discúlpame por haberte tomado sin aviso para la interpretación. Simplemente me dejé llevar por el momento y por tu belleza-. - No te preocupes. No hay problema-. La platica nos llevó de un tema a otro. Cuando estaba a punto de decirme su nombre, volteó una de las jueces y nos indicó que bajáramos el volumeno de nuestra conversación o que nos retiraramos un momento, afuera, para poder seguir en lo que estábamos, dando cuenta de lo que estaba pasando entre nosotros dos, una serie de insinuaciones y cortejo.


De ese momento, hasta el final de la audición, no le queté los ojos de encima. La veía ayudando a los chicos que pasaban a participar, cargando un caballete, pasando las muestras del material que querían mostrar.


Tal vez el destino me ortorgue otro pedazo de su magia y me permita volver a charlar con ella, tomarla de la mano o poder acariciar su cabello.

lunes, enero 16, 2012

On snapping at people!


Definitivamente esta será una entrada para desahogarme.


Conforme pasaron los años, y las personas se daban cuenta de que en realidad no era tan serio como aparentaba, yo mismo fuí sufriendo, sin saberlo, una transformación. Realmente me volví una persona que prefería afectar una relación que quedarme callado. Lo malo es que no me dí cuenta con quien debería de tratar de tener una comunicación constructiva y no todo lo contrario.


Yo mismo lo decía a las personas, y las personas me repondían que no era cierto. Que era una persona con la que se podía hablar.


Es que nunca te había escuchado hablar así.

Realmente pensé que en cualquier momento empezarías a golpear a las personas.


Como me sucede frecuentemente, me dejé llevar por la emoción del momento y laadrenalina de la discusión. Realmente no llegamos a ningun punto en común, porque ninguno de los dos quería ceder ante el otro. Yo ya no quiero ceder más en mi vida, pero temo que si asumo esa mentalidad, tendré que pasar una vida todavía más solitaria y antisocial que la que ahora vivo. Mi rencor es tan fuerte, que no lo dejaré escapar de mimente en un buen periódo de tiempo, y mi soberbia es tan grande que no estoy dispuesto a mover un solo dedo para cambiar la situación. ¿Porqué?. Porque yo considero que tengo la razón.


Definitivamente la edad es un cesgo gigante. La inmadurez, tanto mía como de los demás nunca ha resultado ser una buena combinación. Y mi reciente arrogancia combinada con los ataques de depresión que me rodean no llevarán a nada bueno. Pero no sé como empezar a hacer para cambiar la situación. ¿Que es lo que debo dehacer? ¿Cambiar de amistades o personas a las cuales frecuentar? ¿Cambiar de ciudad para olvidarme de estas personas y empezar de cero? ¿Volver a la mentalidad que parecía haber funcionado en el pasado, en la que yo siempre cedía y nunca daba pié a discusión alguna por miedo a dañar o afectar siquiera una relación con alguien? ¿Mandar a todos a la mierda y volarme la tapa de los sesos? ¿ Volverme una persona que no valora las relaciones con las personas, porque muy en el fondo, sé que la amistad no existe? ¿Resignarme a quedarme solo en la vida?


Hacía mucho que no pensaba en lo anterior, y desgraciadamente los acontecimientos recientes me llevan a un solo posible plan de acción, porque ni siquiera se puede llamar solución. Mandar a todos a la Mierda.


Nuevamente vienen a mi mente pensamientos como: no necesito a nadie; puedo pasar el resto de mis días sin amigos, porque los amigos verdaderos no existen; las relaciones con las personas son tan efímeras que no vale la pena invertir tanto en ellas; una persona como yo simplemente no puede tener relaciones personales con los demás, porque mi mentalidad no me lo permite; puedo seguir en esta vida utilizando la máscara que he venido utilizando desde hace un tiempo y que me proporciona una vida sencilla y sola, pero sin el miedo a ceder o a comprometerme con alguien; realmente no valdría la pena formar una amistad con alguien poeque no tengo mucho que ofrecer; realmente puedo llegar a ser un Melvin Udall.


La vida de las personas se mide por la alegrí que brindas a los demás. Creo que me dedicaré a brindar alegría solamente a las personas con las que tengo lazos sanguineos, y que son, por ende, las únicas que valen la pena.

domingo, enero 08, 2012

On depending on somebody else


Acabo de darme cuenta de que pude haber sido dependiente de alguien más, tal y como yo temía que esa otra persona fuera conmigo. Siempre intenté de hacerla independiente de mí pero, sin darme cuenta, seguía realizando las mismas acciones que hacían mucho más estrecha la relaci´n y la dependencia, pero nunca me dí cuenta de que el que llegaría a depender mucho más de la otra persona sería yo mismo.


Realmente siento la sensación de alejamiento cuando no estoy con las personas que frecuento o a quienes estimo y en quienes puedo confiar. Realmente extraño a las personas que forman parte de mi vida. Siempre quise ser una persona ailsada de los demás, y siempre me jacté de poder serlo sin problemas, sin complicaciones para mi vida presente o futura, pero la realidad es otra.


En el periodo en el que me alejé de Mito pude hallar cierta compañìa en mi familia, pero en el fonde si la llegué a extrañar. Ayer me lo preguntó y no dudé en decirselo. Y fupe, extraño. Ayer no me dí cuenta, pero ahora que lo recuerdo, no me irritó que me lo preguntara. Simplemente lo tomé como una pregunta simple y sin trasendencia. Antes tenía la lamentable necesidad de pensar que ese tipo de preguntas sirven para que la persona sienta que es necesitada y que en realidad está logrando un cambio en algien más, y eso no me gusta mucho. De hecho, no me gusta para nada, que las personas traten de hacerme alguien diferente, y mucho menos, que me digan que lo van a lograr con el paso del tiempo. En cierta medida, fué parte de la razón por la cual decidí tomarme un tiempo y alejarme de ella, pero creo que al final, la amistad puede más que el propio ego de las personas involucradas.


Siento que debería de se independiente, pero en cierta medida. En el ámbito económico, por ejemplo, definitivamente debe ser así. Simplemente, como diría el tipo del video, no puedo. Esa ímpetu por la búsqueda de la independencia ha perdido su fuerza en mi interior. Sigo sin encontrar las razones por las cuales deba seguir luchando. De hecho, he llegado a un punto aún más profundo, porque ya ni siquiera quiero seguir buscando las razones que lo justifiquen. En cual etapa estaré? Quien sabe?


Siento repentinas rachas de eufiria por volver a empezar, pero luego reflexiono sobre el número de veces que he empezado de nuevo, por así decirlo, y me desanimo. Pienso que es una cuenta más al gran conjunto de intentos fallidos. Pienso que sólamente estoy acumulando pedazos que al final formarán un ente fracasado. Una persona vacía y sin valor alguno. Una persona triste y con deseos de estar sola para no dar vergüenza a las demás personas qeu sí supieron como vivir una vida llena de éxito y satisfacciones. La verdad, no sé si valga la pena tratar de obtener éxito y satisfacciones en la vida. A quien voy a mostrar mis logros? Con quien compartiré lo que obtenga o las experiencias significativas de la vida? Para qué quisiera yo hacer eso? Que obtendré a cambio? Realmente podré llegar a ser feliz con estos resultados?


Relato similar al de hace años, al inicio de mis entradas en este compendio de textos. Recuerdo mediocre de que sigo igual, y no he logrado evolucionar. Doy los consejos y no los tomo, ni siquiera para mi propio bien y realización