sábado, septiembre 22, 2012

On being someone else.



He realizado una confesión. Es la primer persona a quien le cuento sobre mis constantes fantasías de ser alguien que no soy. Es un estado mental que me ayuda bastante, ya que puedo sentir cierta dosis de alegría y satisfacción imaginando todo aquello que debería suceder, según mi corazón.

El mundo en el que vivo propicia que constantemente esté viviendo situaciones y experiencias que jamás me atrevería a vivir, porque sé que me conozco, y sé que nunca me atrevería. Sin embargo, y por patético que parezca, resulta un tanto agradable para mí pequeña dosis diaria de bienestar. Sentir escalofríos en la espalda al abrazar a alguien. Sentir la suavidad de la piel de aquella chica con la que constantemente sueño con besar. Sentir la emoción al declararle mi locura por ella. Sentir que puedo volar.

El medio en el que me quiero desarrollar es el medio perfecto para esta clase de situaciones. Estaría forzado a ser alguien distinto a quien soy. Alguien que nunca podría llegar a ser. Explorar la vida de una persona que bajo ninguna circunstancia podría llegar a se la mía. Un poeta viviendo en la pobreza. Un militar de alto rango enamorado de una pupila presa de su tutor. Un soldado raso que pierde los estribos por una gitana que logra enamorarlo y romperle el corazón. Un pintor que se ve involucrado en una conspiración política y muere fusilado. Un canalla desalmado que aprovecha su posición y poder político y económico de una comunidad para poder poseer a cuanta mujer desee. Un pobre campesino que anhela el amor de una rica hacendada y al final triunfa a pesar del engaño de un estafador que le vende vino por mágico elixir.

¿Como es posible llegar a vivir tales vidas? Gracias al arte.

Es curioso, pero el mundo en el que vivo constantemente me pone en situaciones en las que pudiera comenzar a crear las ilusiones que viven en mi mente. Todo puede llegar a ser real, tan solo depende de las decisiones que tome en el momento de la verdad. Ese momento en el que, con gran facilidad debo añadir, me dejo arrastrar hacia el camino que lleva a mi zona de confort. Esa zona en donde la magia nunca sucede. Pero que de cualquier forma, planta en mis pensamientos las semillas que germinan en las mas bellas fantasías. Que por más bellas que pudieran llegar a ser, nunca serán la realidad. Y la realidad siempre superará la ficción. Entonces me encuentro en un estado de condenación permanente de ficción irreal, que podrá aportar una pequeña cantidad de bienestar al espíritu, pero nunca será pleno ni total.

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