sábado, mayo 19, 2012

On living in another country and time.



Siempre he tenido la impresión de estar viviendo la vida que me tocó vivir en otro tiempo y lugar. Incluso desde antes de nacer, el destino intentó jugar una carta en  la cual yo no habría sido traído al mundo precisamente en donde fui traído. Tal vez la marca no desaparezca hasta el final de mis días.
El contemplar otras formas de vida, otros paisajes y escuchar otros idiomas llena y alimenta esa idea mía. El anhelo de haber conocido y haber vivido impregnado de otras culturas impacta mi mente de cierta forma que siento bienestar en mi mente y en mi alma.
Es la forma correcta de pensar porque trae felicidad a mi persona. Sin embargo, llenará de inquietudes mis actos en la vida, mis decisiones y mi búsqueda de la felicidad.
La incógnita que ahora acecha mi mente es la de si valdrá la pena intentar llenar el vacío. Emigrar y tratar de encontrar el lugar destinado originalmente. Porque definitivamente estoy seguro de que el lugar original, el que fue establecido por el destino y marcó mi plan de vida, no es éste que ahora habito. ¿Podré encontrarlo? y si lo encuentro, ¿que corresponderá hacer después? ¿Que hay que hacer una vez que sea encontrado y que forma gran parte de lo que quiero en la vida?
¿Como se puede vivir a plenitud con un estigma como el que siento? La resignación siempre ha formado parte de las acciones que he tomado  a lo largo de los años, pero en este particular asunto, no creo posible aceptar tal determinación.

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