jueves, diciembre 29, 2011

Das Freulein mit den shönen Bainen

Estabamos en la escuela, parecía la secundaria a la que asistí, pero un poco más grande.

Caminabamos por una explanada muy grande, y no recuerdo una sola palabra de la persona que iba dando las indicaciones de lo que se podía encontrar en tal o cual edificio, simplemente trataba de ver si nuestros ojos se llegaban a cruzar.


Caminabamos como si estuvieramos tomando un tour informativo. Ella estaba presente en casi todo el tiempo y yo de inmediato me percaté de ella. Recuerdo su vertimenta. Las botas altas para el frío, el abrigo que apenas dejaba ver el vestido que llevaba debajo de él. Por alguna extraña razón no puedo recordar sus manos o si llevaba unos guantes puestos. Lo que más me impactó fué el hecho de que cada vez que la miraba, ella me miraba a mí también, y sonreía. Pero su sonrisa no daba a entender que quería voltear y dejar de hacer contacto conmigo, sino que que me sonreía y fijaba sus hermosos ojos a los míos, como diciendo, aquí estoy, ven y acercate. La circunstancia no permitía que me acercara, porque no quería ser muy obvio enfrente de todas las demas personas que asistían al recorrido. Aparte, quise esperar al momento oportuno. Quise retrasar el placer.


Yo me acerqué después de un rato a ella para conocerla. Sólamente por lo que llevaba puesto me llamó la atención, y decidí que necesitaba ver de cerca de quien se trataba. Al verla quedé maravillavo por su belleza. Ojos Grises, rostro blanco y delicado, una sonrisa perfecta. Ella no dudo nunca en comenzar a hablar conmigo. Ese acento extranjero me cautivó, y seguí enamorandome cada vez más. Su sonrisa nunca desaparecía de su rostro, sinimportar si hablaba conmigo, o si revisaba su lista de obligaciones para el día. Siempre que volteaba a revisar algún detalle en la lista, o que miraba a los chicos que pasaban y verificaba que no cauzaran problemas, me dedicaba una sonrisa y una cautivadora mirada a cada instante.


Por alguna extraña razón abandonamos el lugar, pero justo antes de tomar nuestro camino, y alejarme de ella para siempre, tuvimos que regresar porque uno de los chicos había tomado sin permiso un libro de la biblioteca.


Cuando tuvimos que regresar para devolver el libro la volví a buscar de inmediato. Y hí estaba, siempre con su hermosa sonrisa, y su mirada penetrante.


Cuando nos levarnon al salón conemcé a distraerme platicando con los chicos que estaban sentados al lado mío. Uno de ellos había traído una historieta, y nos entreteníamos hablando de ella, y del posible desenlace y próximo número. Yo ya no la buscaba porque sabía que se había ido a ocuparse de sus asuntos, mientras nuestro proceso temrinaba. Estabamos todos en un salón esperando a que el ladrón se delatara y devolviera el libro que había tomado.


La medida que tomaron los directovos dieron pié a que el ladrón se delatara. Habían decidido que si nadie declaraba, todos seríamos multados por el monto del libro, en partes iguales. Finalmente el chico se puso de pié, caminó hacia el frente del salón, y acompañó a los maestros fuera del salón para hacerle la multa y finalizar el proceso. Entonces ví que una chica más había tomado otro libro sin el consentimento de las autoridades de la escuela. Le pedí que lo devolviera para no volver a pasar por la misma embarazosa situación pero se negó. Recuerdo como intentaba persuadirla al principio, y como la amenazaba al final, cuando a ella simplemente no le importaban las consecuencias de sus actos.


Al ver que no cedía, estallé en un ataque de rabia, que luego se disipó al ver a mi chica de nuevo.


Por alguna extraña razón ya me había dicho su nombre, pero no podía recordarlo.


Comenzamos a caminar hacia la salida y la abordé con un fuerte abrazo. Ya nos habíamos estado coqueteando, pero no llegamamos a más. Ardíamos de eseo por conocernos más y comenzar una relación. Ella nunca se resistió a mi abrazo, y siguió el juego de la forma más bella posible. Su sonrisa ahora me invitaba a acercarme cada vez más, y ahora que el contacto físico ya se había comenzado, era mucho más facil para mí poder acercarme, oler su perfume, jgar un poco con su cabello y acariciar sus manos.


Comenzamos a caminar hacia la salida, puesto que nuestra visita había acabado. Recuerdo que conforme nos acercabamos hacia la salida, intercambiabamos roces de la mano y miradas... muchas miradas bellas.


Al final, a punto de pasar por la última reja del lugar, yo le comenté que necesitaba verla de nuevo. Ella accedió y seguía coqueteandome con su sonrisa y sus palabras en tono ansioso y juguetón.


Le pedí su número. Ella dudó por un momento, como si temiera que yo descubriera algo privado de su vida. Pero aún así comenzó a escribir sobre mi brazo. Los números más delicados que haya visto jamás. Luego los números de su casa y trabajo. Después comenzó a dibjar, como si me estuviera haciedo un tatuaje. Finalmente, al borde de la mano esribió su Apellido. Un apellido alemán. Yo dude un poco, y luego lo pronuncipe, y ella al instante corrigió mi pronunciación. Entonces estabamos a punto de despedirnos cuando decidí acercarme a besarla. Fué un momento mágico. Sentía sus labios comiendo los míos. Sentía sus mordidas en mis labios. La abracé y sentí un gran calor que emanaba de su cuerpo. Ella me correspondió. La sensación de su calor, de su aliento penetrando todo mi cuerpo era maravillosa. No podía creer que hacía un para de horas nos habíamos visto por primera vez y ahora estabamos intercambiando el más hermoso beso de amor.Hay una sensación de exitación física y erótica que el hombre experimenta cuando besa a una mujer después de poco tiempo de onocerla, es como si el instinto natural le indicara que se trataba de un encuentro que debía tener un final puramente físico, como un animal en celo, pero curiosamente con ella, al estar compartiendo la sensación de amor puro que sentía, solamente pensaba en no dejarla ir nunca, y pasar el resto de mis días a su lado, sin importar lo que estuviera haciendo o a lo que me dedicara.... era como si el destino me revelara de forma totalmente inesperada y sorpresiva que ella sería la mujer que estaría conmigo, hasta la muerte. Era simplemente amor puro, amor a primera vista.


Sin siquiera percatarnos de que todavía estabamos en el patio de la escuela comenzamos a quitarnos la ropa. Yo acariciaba su cuerpo por encima de ese hermoso vestido corto de colores llamativos que me encantó desde el principio. Sus piernas me enamoraron completamente. Siempre he tenido una fijación por las piernas de las mujeres. Fácilmente deduje que tenía uno músculos fuertes, era obvio que hacía ejercico porque en sus piernas lucía una definición suave y muy hermosa. eran unas piernas doradas, suaves y cáidas. Yo luchaba contra mis pantalones y mis boxers, pero al final logré deshacerme de ellos. Sentía todo su cuerpo, pero estaba facinado con sus hermosas piernas. Eran unas piernas simplemente perfectas. Yo las acariciaba, sin dejar de besarla, pareciera que no podía separar mis labios de los suyos.


Comenzamos a hacer el amor y fué el momento más anhelado para los dos. No prestaba atención a las sensaciones físicas que ella provocaba en mí, sino que estaba totalmente cautivado por la satisfacción espiritual que ella me otorgaba. Era como si me estuviera tranquilizando con amor puro y con su calor.


Después de comenzar a avanzar yo la veía sentada junto a mí, sonriendome todo el tiempo. Yo no quería para nada quitar mis ojos de ella. Vestía, como siempre, esos vestidos que a mí tanto me encantaba, porque dejaban ver sus hermosas piernas. Era una chica muy coqueta, y desfrutaba que yo la mirara todo el tiempo. Sus manos siempre jugueteando con su cabello corto. Ella me tomaba de la mano, con delicadeza.


Luego tomamos una gran avenida desde donde era posible observar los fuegos artificiales que estallaban al final de la misma. Fué un espectáculo maravilloso. Yo simplemente no podía dejar de verla.


Cuando comenzamos a caminar, la tomaba de la mano en ratos y la abrazaba con fuerza después. Ella simplemente se entregaba a mí. Ella sentía mi protección. Luego llegamos a un pequelo lugar y nos sentamos. Me pareció como su hibieran sido horas las que pasé contemplando sus hermosos ojos. Ella describía la forma en que yo la miraba y yo me enamoraba a cada instante.

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