Tal vez no sea tan malo estar solo. Solo en la vida. A pesar de que extraño la compañía de mi familia y amigos, creo que el vivir un tiempo solo es bastante benéfico.
Lo que más extraño es compartir. Compartir todo lo que veo cada día con alguien. El hecho de hacerlo me llena de un sentimiento de satisfacción que no he logrado sustituir con nada. Claro que después me pongo a pensar en lo que hubiera dicho si hubiera estado acompañado... yes ahí donde se me va la inspiración. Creo que mis comentarios, muchas veces, resultan bastante aburridos. Es una plática que no cualquiera sigue, al menos, con ánimos de escuchar y discutir. Realmente necesito encontrar a alguien que pueda comprender tan raros y aburridos comentarios. Mis charlas con la compañera que haya de ser quien esté a mi lado el resto de la vida serán bastante raras.
Hoy, por ejemplo, viví un montón de cosas que me hubiera gustado poder compartir con alguien. La viste de la calle llena de gente disfrazada. La lectura del libro que trataba de una serie de personas cuyas relaciones extrañas al final tenían un desenlace inesperado. La perfección con la que la Orquesta ejecutó su programa. Son situaciones que, a mi modo de ver, se disfrutan más si tienes alguien con quien platicar, y discutir después de haberlas vivido. Es justamente aquí cuando hago un recuento de las personas con las que he tenido la oportunidad de hacer esto, de discutir vivencias, y es donde intento visualizar a la persona idónea para hacerlo en el futuro. Nuevamente caigo en la cuenta de que tendrá que ser alguien tan raro y aburrido como yo. Las pasiones que encienden mi imaginación y hacen volar mis sentimientos no son las mismas que la de la mayoría de las personas. La gran mayoría de las personas. Esa mayoría con quien a veces quisiera encajar a la perfección.
El tiempo que llevo viviendo solo me ha hecho ver que nunca podré encajar con esa gran mayoría de personas. Pertenezco a un grupo de personas en principio loco. Después bastante raro y aburrido para la gran mayoría. Un grupo de personas que cambian constantemente... de todo. A mi me gusta estar en constante cambio. Cambio de residencia. Cambio de gustos. Cambio de amigos. Cambio de repertorio. Cambio de lugares a frecuentar. Cambio de tipo de música por escuchar. Cambio de estados de ánimo. Cambio de forma de pensar en un instante muy corto de tiempo.
Durante el concierto de hoy experimenté un gran amor. Amor por las personas que estaban ejecutando la música más hermosa que haya escuchado últimamente. Eran unos jóvenes muy talentosos. El director era un verdadero maestro de su diciplina. Los chicos seguían con gran presición los ademanes y las intensiones del director. Sentí una gran emoción por poder ser del pequeño grupo de personas que tuvo la gran oportunidad de poder escuchar el concierto de hoy. Al miemo tiempo, sentí un gran odio. Odio por las personas el público. Odio por lo ruidos, por los aplausos fuera de lugar, por las personas que llegaban a media ejecución a buscar su asiento, odio por quienes intentaron callar a los que aplaudían en el momento incorrecto. Odio por la gente con la que compartí el concierto. Odio por mis raíces incultas en el ámbito musical. Odio por el viejo de la primera fila que se la pasó todo el concierto dirigiendo como si tuviera la batuta en la mano. Odio por la persona que estabasentada en la fila detrás mía intentando abrir un maldito dulce durante casi todo un movimiento de la sinfonía.
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