El origen del recuerdo está presente, fué la ciaccona en mi menor de Buxtehude. De hecho, fué una adaptación para orquesta lo que me causó un gran impacto. La obre simplemente sonaba impactante y abrumadora. El gran número de músicos que integraban la orquesta hacía que los temas de la obra fueran tan desgarradores, intensos e inspiradores como ninguna otra obra que hubier escuchado haste entonces.
Precisamente, en una semana, habrá un concierto de órgano en Jalisco en el que se incluye la gran pieza en el programa, pero no podré asistir por la lejanís del sitio.
Vienieron a mi mente recuerdos como los huespedes que atencí en cass. Eran chicos de varias partes de la república que necesitaban hospedaje. El evento fué muy bueno, y los resultados también. Conocí a mucha gente del ámbito. Compañeros cantantes, músicos instrumentistas integrantes de la gran orquesta, así como el director y el autor de una de las obras que se presentaron en ese entonces. Recuerdo los ensayos. Recuerdo las crisis por las que pasamos para poder llegar a poner con bastante nivel una obra nueva, contemporánea y muy dificil de cantar. Nunca dudé. Simplemente porque los maestros nunca dudaron tampoco. Creo que fué la última obra que canté para la institución.
Recuerdo las charlas con los amigos antes de comenzar los ensayos. Recuardo las reacciones de todos cuando escuchabamos el ensamble del coro con la orquesta. REcuerdo las constantes quejas por parte de los integrantes del coro, porque cada vez se nos pedía más sonoridad, y teníamos que ganarle a una orquesta que nos triplicaba en instrumentos, y no sólo en cuerdas, que es de lo qeu más hay en el país, sino de metales, maderas, y otros instrumentos que integraba la obra, instrumentos de gran sonoridad, como platillos y timbales monumentales. Recuerdo mis compañeros, bromeando en las banquetas de la parte trasera del teatro, y compartiendo experiencias. Recuerdo el frío que hacía tanto afuera como dentro del teatro. Recuerdo los ejercicios a los que nos sometió el director para poder lograr dar el caracter que requería la pieza, en especial los que realizamos con el compañero de al lado, tomados de las manos y brazos. No podía creer con quién me había tocado, pero al final logramos controlar nuestras risas y nuestra mente simple y adquirir caracter y fuerza.
La música de la ciaccona me da la impresión de ser una música de despedida, una despedida triste. Era como si estuviera escuchando un adios de parte mía a todos los compañeros con los que compartí esa gran experiencia. Aún ahora, la sigo escuchando y sigo sintiendo la despedida. Vienen a mi mente imágenes bellas de personas, sonidos increíbles de música maravillosa, tanto vieja como nueva.
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