La verdad, disfruto mucho de mi realidad, pero también disfruto mucho escapando de ella. Me agrada reir con situaciones ajenas, y más cuando estan hechas para ello, como en las comedias. Me agrada llorar en situaciones dificiles de personas ajenas a mí, y nuevamente, lo disfruto más cuando dicha situación esta profesionalmente hecha para ello.
Una de las cosas que no me agrada es poder sentir amor con una situación ajena. Ver personas en un paisaje maravilloso, besandose, o tomadas de la mano, o disfrutando de una romántica conversación no es algo que me agrade ver en el cine. Es una situacion fuera de mi realidad que siempre me remite a mi propia situación.
Prefiero ver a alguien sufrir o morir, a alguien golpear a tra persona o ser golpeado por un auto en movimiento. Pero al ver a un hombre y una mujer tomados de la mano, sintiendo la satisfacción de haber encontrado un compañero de vida, un alma gemela, siento cada vez mas hiriente el vacío que vive en mi corazón.
Y para aumentar aún más el efecto dañino, la práctica de retención de información a la que estoy sujeto en mi actividad diaria no ayuda para nada. Toda escena de acción o secuencia llena de emoción y adrenalina es olvidada en cuanto salgo e la sala, o a los pocos días de haber disfrutado la película, y lo que queda en mi mente, y para siempre, son las escenas en las que las personas encuentran la felicidad para la vida. Casi pudiera asegurar que dichas escenas están diseñadas para eso, para peranecer en al mente de las personas, y las detesto por ello. El continuar con mi vida cotidiana ahora se ve afectado por la realidad alterna de saber que personas encuentran lo qeu quieren en todo momento y con personas que permanecerán con ellos el resto de sus días. Es un sentimiento que lleva un amargo sabor a mi boca. alguna vez me sentí pleno y realizado, pero no ahora. De hecho, algunos de los momentos de plenitud que llegué a sentir en el pasado ahora han caído en el olvido, sea por el paso del iempo o sea porque así lo haya decidido. Es un acto que yo programé, para ciertos recuerdos, y funcionó. Lo que me lleva a pensar que pudiera hacer lo mismo con dichos recuerdos de peículas que abundan en mi mente, para poder así escapar de tal tormento.
Pero la verdad es otra. Sigo anhelando encontrar un momento mágico en mi vida, y por lo tanto sigo pensando en los miles de ejempos que tengo en la mente. Sigo rechazando la desición de olvidarlos. Como bien diría Luisa, cuanto más me atormentan más sabrosos me saben. ¿Que tendrá mi vida, que cuanto más cruel es mas sabrosa?
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