Me sucedió hoy, mientras desayunaba y veía una escena de una película acerca de un hombre que temía por su vida. De repente, recordé lo que se siente temer por la vida propia e inmediatamente vino a mi memoria una serie de imagenes, de olores, de sensaciones, y recuerdos pasados... recuerdos durante los cuales temí por mi vida en gran medida.
Recordé lo que sentí cuando estaba solo, en un país desconocido, sin amigos, cin poder acudir a ninguna persona para poder tener una conversación familiar, o al menos lo más cercaco que existiera. Recordé el temor con el que despertaba cada día. Era un temor que no paralizaba mis reacciones. De hecho, todo lo contrario. Era un temor que me hacía saltar de la cama, ir en búsqueda de algo nuevo, alguna persona nueva con quien entablar una conversación, algún callejón nuevo por explorar, elguna pintura nueva por admirar, algún paisaje que me quitara el aliento. El temor siempre ha sido compañero de mi vida, y cuando llega el temor que me impulsa a buscar algo nuevo, me siento realmente felíz.
Recuerdo las caminatas de casa a la escuela. Recuerdo las curvas por las que pasaban autos a gran velocidad y me sacaban de la concentració con la que iba escuchando mi música favorita. Recuerdo las pistas que escuchaba. Eran canciones que me recordaban que yo estaba ahí, en ese lugar, por alguien, para alguien y gracias a alguien. Canciones que me recordaban a mi familia. Caminaba escuchándolas y deseando que estuvieran ahí conmigo, las personas por quienes yo había tenido la oportunidad de viajar a través del Atlántico y me encontraba en un lugar privilegisdo. Yo lo considero un lugar privilegiado porque mucahs personas así lo consideraban también. Era una especie de conclusió lógica. Pero también existen muchas razones no tan comunes por las cuales me encontraba en aquel maravilloso lugar.
Recuerdo ir caminando, luego de salir del paso peatonal que atraviesa desde la estación central de trenes, hasta la calle que lleva al Duomo. fué muy emocionante el momento preciso en que se sincronizó la música en mis oídos y la vista que se revelaba a cada paso que tomaba. Los acordes comenzaban a cambiar de un pasaje de misterio, miedo y ansiedad, hacia un maravilloso tema que llenaba mi alma de esperanza, felicidad, y alegría. La línea melódica llenó de sangre mis venas e hizo que mi piel sintiera un arranque de euforia. Es un tema que ilumina el camino más obscuro. Ciertamente el creador puso a disposición todos los elementos que me redeaban. El ritmo al que caminaba se volvió uno con el que los compases tomaban el último gran crescendo. Mis ojos se cristalizaron, llenos de lágrimas. Solamente iba concentrado en la vista que apparecía frente a mí. Los altos muros no dejaban ver mucho más que unos cuantos metros frente a mí. Sabía el camino de memoria, pero por alguna extraña razon no fuí conciente de lo que estaría frente a mis ojos en unos cuantos instantes más. Finalmente, con el gran impulso de discos y timbales, se reveló ante mí la gran estructura arquitectónica que caracteriza a la ciudad. Era un verdadero impacto visual, combinado con la paz interior que llegaba a mi alma por las dulces notas del más hermoso tema que mis oídos hayan escuchado. Fupe entonces cuando me dí cuenta de la grandeza del creador. En mis pensamientos estaba vacío, perdido, con miedo y ansioso por ver que me deparaba la vida cada día que comenzaba. Era unos días llenos de incertidumbre. Pero con ese hermoso pasaje, todo fué calma y tranquilidad. La esperanza se hizo presente de forma majestuosa y fuí participe de ella, en una forma tan plena que incluso ahora, cuando recuerdo el momento, mis ojos nuevamente brillan por el reflejo que la luz crea en las lagrimas que los llenan.
A partir de ese momento, veía todo con ojos distintos. Las personas que conocí me llenaban de una satisfacción y paz que solamente se logra cuando te encuentras con un amigo verdadero. Comencé a tomar las bondades de la vida sin preocupaciones, cin pensar en el futuro, sin evaluar los pros y contras de lo que me iba ocurriendo.
El cielo nublado y el ambiente frío de la ciudad nunca fueron tan calidos con mi alma como lo fué durante los meses que pasé ahí. Recuerdo incluso que cierto día, pudimos ver algunos copos de nieve caer, totalmente fuera de temporada, y con el asombro de todos los que nos encontrabamos ahí, afuera, fuimos felices.
Las personas abarrotando las banquetas eran amables a mis ojos. Los veía como veo a las personas de mi ciudad natal. Llegué a percibirlos como seres mucho más cercanos de lo que realmente son.
Tantos recuerdos llegan a mi mente ahora. Paseos nocturnos, conciertos, encuentros con amigos, películas, excursiones el librerías, vistas espectaculares de la ciudad. Visitas guiadas. En fin, un mundo de memorias que vivirán para seiempre en mi corazón.
El miedo que me movió ayá quizá haya desaparecido por ahora. No sé, es un poco eztraño volverlo a sentír de vez en cuando. Es como un indicador de que voy por el camino correcto, porque siempre causa en mí un deseo por crecer, por conocer, por explorar. Espero poder seguir sintiento ese temor creativo. Quiero, definitivamente, poder seguir disfrutando de los nervios en mi corazón. Es algo que será mi motor en la vida. El impulso que me llevará a mi fin último, con plenitud.
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