viernes, septiembre 09, 2011

On asking a girl out!


Finalmente me había armado de valor para pedirle que me concediera una cita. Pero en realidad no nos dirigíamos hacia algún lugar típico para comenzar el cortejo de enamorados, sino que nos dirigíamos a un lugar mucho más personal y privado.

Vamos!, te invito.


La verdad no recuerdo si me contestó, pero ya estabamos en el transporte viajando cuando me dí cuenta de lo sucedido. Yo trataba de identificar el tipo de auto en el que viajabamos, y también sentía curiosidad por saber quien era el conductor que nos llevaba. Nunca nos dirigió la palabra mientras el auto estaba en movimiento. Ella, sentada a mi lado, iba mirando la ventana, y tomada de mi mano. Luegome recliné sobre ella para decirle algún cumplido en el oído y ella reaccionó de la mejor manera posible. Volteó la cabeza y me besó. No podía creer lo que sucedía. Seguí mirándola a los ojos por algunos instantes y luego comenzamos a platicar de... la verdad no importa.


Es en momentos como estos cuando el hombre siente un gran impulso. Cuando lo racional se vuelve instintivo. Cuando la bomba química de sustancias dentro del cuerpo explota. Y realmente nos sincronizamos, porque los dos reaccionamos al instante. Comencé a tocarla por encima de la ropa. Aún tengo en mis manos la sensación de su suave entrepierna. Ella llevaba un pantalón que transmitía bien mis movimientos hacia su piel. Su mano me guiaba hacia donde ella quisiera. Y así estuvimos un rato, hasta que llegamos a nuestro destino.


Al bajar del auto, el chofer nos entregó el equipaje. - No llegas hasta la terminal?- le pregunté. - No, la ruta que me asignaron llega hasta aquí -. Estabamos en las afueras de la ciudad, muy cerca de las vías del tren. Ella comenzó a hacer una llamada para avisar a su familia que estaría conmigo unos días, y discutía con su madre porque a ella no le parecía bien la invitación, sobre todo después de tan poco tiempo de conocernos. Yo tomé el resto del equipaje, y comenzamos a caminar. Sin realmente tomar una desición, caminamos, en lugar de tomar un taxi o llamar a alguien para que fuera por nosotros. Cruzar las vías del tren fué una vista maravillosa. Yo la veía mientras hablaba por telefono. Su cabello. Lo que más recuerdo es su cabello negro y largo siendo acariciado por el viento que comenzaba a refrescar las tardes del comienzo del otoño. Ella jugaba subiendo y bajando del riel de la vía. Con una sonrisa y un beso, finalmente se despidió de los suyos.


Ya en nuestro destino, dejamos el equipaje en el piso. yo me dispuse a tomar un baño. Nuevamente, la comunicación sin palabras se hizo presente. No me percaté de que las paredes se volvieron de cristal una vez que entré en la ducha. Podía ver sus movimientos fuera del cuarto de baño. Ella se movía, sospechosa, tratando de adivinar si alguien más estaba en el lugar. No se escuchaba nada. Entonces se decidió. Quiso abrir la puerta del baño, pero tenía el seguro. - Déjame entrar- me dijo. - No, puede llegar alguien- le dije a través de la cortina de la regadera. - Que tiene! No importa! - gritó desesperada, pero con cierta ternura en la voz. Fué en este momento cuando lo hice conciente. Si yo controlo ésto, porque debería de llegar alguien en este momento?. Yo hago lo que yo quiera en este tipo de situaciones. Volví a la escena y cancelé la llegada de cualquier persona y quité el seguro de la puerta. Ella comenzó a caminar hacia mí, y recordó... entonces se volvió hacia la puerta y puso el seguro. Estaba a punto de comenzar a quitarse la blusa cuando el primer rayo de sol entró por la persiana.

jueves, septiembre 08, 2011

On feeling fear!

Me sucedió hoy, mientras desayunaba y veía una escena de una película acerca de un hombre que temía por su vida. De repente, recordé lo que se siente temer por la vida propia e inmediatamente vino a mi memoria una serie de imagenes, de olores, de sensaciones, y recuerdos pasados... recuerdos durante los cuales temí por mi vida en gran medida.


Recordé lo que sentí cuando estaba solo, en un país desconocido, sin amigos, cin poder acudir a ninguna persona para poder tener una conversación familiar, o al menos lo más cercaco que existiera. Recordé el temor con el que despertaba cada día. Era un temor que no paralizaba mis reacciones. De hecho, todo lo contrario. Era un temor que me hacía saltar de la cama, ir en búsqueda de algo nuevo, alguna persona nueva con quien entablar una conversación, algún callejón nuevo por explorar, elguna pintura nueva por admirar, algún paisaje que me quitara el aliento. El temor siempre ha sido compañero de mi vida, y cuando llega el temor que me impulsa a buscar algo nuevo, me siento realmente felíz.


Recuerdo las caminatas de casa a la escuela. Recuerdo las curvas por las que pasaban autos a gran velocidad y me sacaban de la concentració con la que iba escuchando mi música favorita. Recuerdo las pistas que escuchaba. Eran canciones que me recordaban que yo estaba ahí, en ese lugar, por alguien, para alguien y gracias a alguien. Canciones que me recordaban a mi familia. Caminaba escuchándolas y deseando que estuvieran ahí conmigo, las personas por quienes yo había tenido la oportunidad de viajar a través del Atlántico y me encontraba en un lugar privilegisdo. Yo lo considero un lugar privilegiado porque mucahs personas así lo consideraban también. Era una especie de conclusió lógica. Pero también existen muchas razones no tan comunes por las cuales me encontraba en aquel maravilloso lugar.


Recuerdo ir caminando, luego de salir del paso peatonal que atraviesa desde la estación central de trenes, hasta la calle que lleva al Duomo. fué muy emocionante el momento preciso en que se sincronizó la música en mis oídos y la vista que se revelaba a cada paso que tomaba. Los acordes comenzaban a cambiar de un pasaje de misterio, miedo y ansiedad, hacia un maravilloso tema que llenaba mi alma de esperanza, felicidad, y alegría. La línea melódica llenó de sangre mis venas e hizo que mi piel sintiera un arranque de euforia. Es un tema que ilumina el camino más obscuro. Ciertamente el creador puso a disposición todos los elementos que me redeaban. El ritmo al que caminaba se volvió uno con el que los compases tomaban el último gran crescendo. Mis ojos se cristalizaron, llenos de lágrimas. Solamente iba concentrado en la vista que apparecía frente a mí. Los altos muros no dejaban ver mucho más que unos cuantos metros frente a mí. Sabía el camino de memoria, pero por alguna extraña razon no fuí conciente de lo que estaría frente a mis ojos en unos cuantos instantes más. Finalmente, con el gran impulso de discos y timbales, se reveló ante mí la gran estructura arquitectónica que caracteriza a la ciudad. Era un verdadero impacto visual, combinado con la paz interior que llegaba a mi alma por las dulces notas del más hermoso tema que mis oídos hayan escuchado. Fupe entonces cuando me dí cuenta de la grandeza del creador. En mis pensamientos estaba vacío, perdido, con miedo y ansioso por ver que me deparaba la vida cada día que comenzaba. Era unos días llenos de incertidumbre. Pero con ese hermoso pasaje, todo fué calma y tranquilidad. La esperanza se hizo presente de forma majestuosa y fuí participe de ella, en una forma tan plena que incluso ahora, cuando recuerdo el momento, mis ojos nuevamente brillan por el reflejo que la luz crea en las lagrimas que los llenan.


A partir de ese momento, veía todo con ojos distintos. Las personas que conocí me llenaban de una satisfacción y paz que solamente se logra cuando te encuentras con un amigo verdadero. Comencé a tomar las bondades de la vida sin preocupaciones, cin pensar en el futuro, sin evaluar los pros y contras de lo que me iba ocurriendo.


El cielo nublado y el ambiente frío de la ciudad nunca fueron tan calidos con mi alma como lo fué durante los meses que pasé ahí. Recuerdo incluso que cierto día, pudimos ver algunos copos de nieve caer, totalmente fuera de temporada, y con el asombro de todos los que nos encontrabamos ahí, afuera, fuimos felices.


Las personas abarrotando las banquetas eran amables a mis ojos. Los veía como veo a las personas de mi ciudad natal. Llegué a percibirlos como seres mucho más cercanos de lo que realmente son.


Tantos recuerdos llegan a mi mente ahora. Paseos nocturnos, conciertos, encuentros con amigos, películas, excursiones el librerías, vistas espectaculares de la ciudad. Visitas guiadas. En fin, un mundo de memorias que vivirán para seiempre en mi corazón.


El miedo que me movió ayá quizá haya desaparecido por ahora. No sé, es un poco eztraño volverlo a sentír de vez en cuando. Es como un indicador de que voy por el camino correcto, porque siempre causa en mí un deseo por crecer, por conocer, por explorar. Espero poder seguir sintiento ese temor creativo. Quiero, definitivamente, poder seguir disfrutando de los nervios en mi corazón. Es algo que será mi motor en la vida. El impulso que me llevará a mi fin último, con plenitud.

miércoles, septiembre 07, 2011

On watching movies

Alguna vez un maestro me dijo que las personas van al cine para poder escapar de su realidad y sentirse sumergidos en alguna situación que les hiciera olvidar su vida y problemas. Es por esto que a mí me agrada ir al cine, para escapar de dicha realidad. Por un lado, esto suena bastante patético, podría suponerse que no me agrada la realidad en la que vivo, y en cierta parte es así.

La verdad, disfruto mucho de mi realidad, pero también disfruto mucho escapando de ella. Me agrada reir con situaciones ajenas, y más cuando estan hechas para ello, como en las comedias. Me agrada llorar en situaciones dificiles de personas ajenas a mí, y nuevamente, lo disfruto más cuando dicha situación esta profesionalmente hecha para ello.

Una de las cosas que no me agrada es poder sentir amor con una situación ajena. Ver personas en un paisaje maravilloso, besandose, o tomadas de la mano, o disfrutando de una romántica conversación no es algo que me agrade ver en el cine. Es una situacion fuera de mi realidad que siempre me remite a mi propia situación.

Prefiero ver a alguien sufrir o morir, a alguien golpear a tra persona o ser golpeado por un auto en movimiento. Pero al ver a un hombre y una mujer tomados de la mano, sintiendo la satisfacción de haber encontrado un compañero de vida, un alma gemela, siento cada vez mas hiriente el vacío que vive en mi corazón.

Y para aumentar aún más el efecto dañino, la práctica de retención de información a la que estoy sujeto en mi actividad diaria no ayuda para nada. Toda escena de acción o secuencia llena de emoción y adrenalina es olvidada en cuanto salgo e la sala, o a los pocos días de haber disfrutado la película, y lo que queda en mi mente, y para siempre, son las escenas en las que las personas encuentran la felicidad para la vida. Casi pudiera asegurar que dichas escenas están diseñadas para eso, para peranecer en al mente de las personas, y las detesto por ello. El continuar con mi vida cotidiana ahora se ve afectado por la realidad alterna de saber que personas encuentran lo qeu quieren en todo momento y con personas que permanecerán con ellos el resto de sus días. Es un sentimiento que lleva un amargo sabor a mi boca. alguna vez me sentí pleno y realizado, pero no ahora. De hecho, algunos de los momentos de plenitud que llegué a sentir en el pasado ahora han caído en el olvido, sea por el paso del iempo o sea porque así lo haya decidido. Es un acto que yo programé, para ciertos recuerdos, y funcionó. Lo que me lleva a pensar que pudiera hacer lo mismo con dichos recuerdos de peículas que abundan en mi mente, para poder así escapar de tal tormento.

Pero la verdad es otra. Sigo anhelando encontrar un momento mágico en mi vida, y por lo tanto sigo pensando en los miles de ejempos que tengo en la mente. Sigo rechazando la desición de olvidarlos. Como bien diría Luisa, cuanto más me atormentan más sabrosos me saben. ¿Que tendrá mi vida, que cuanto más cruel es mas sabrosa?