We could be heroes... just for one day.
Eso dice la canción... pero realmente me pregunto si seré capáz de ser un heroe algun día.
Me gusta preparar los detalles. Me gusta escoger la ropa y ver si me queda bien. Eso fué lo que hice a pesar del enorme sueño que sentía.
Luego de estacionar el auto, comencé a caminar hacia la entrada. En cuanto me quité los lentes, una mirada se apoderó de mi atención. Eran unos ojos que no dejaban de verme. Yo intenté hacer lo mismo, pero al final cedí y volteé la mirada hacia donde pudiera encontrar un lugar vacío.
Busqué de nuevo esos ojos bellos que me habían seguido desde la entrada y seguían mirándome fijamente. No podía creerlo. No despegaba la mirada de mí. Durante algunos momentos parecía como si fuera una mirada amiga, de alguien a quien conocía desde hace mucho tiempo. En momentos, también parecía una mirada mucho más profunda y muy interesante. La verdad no supe distinguir cual tipo de mirada era.
Me senté y desde mi lugar no alcanzaba ya a ver esos ojos. Y ya no sentía esa mirada sobre mí.
Luego de unos minutos, al mirar hacia el lado opuesta, una nueva mirada se apoderó de mi atención. Era otra persona, con ojos distintos, pero con el mismo efecto en la mirada. Me seguían y yo intenté de nuevo el experimento de quedarme fijo en sus ojos para ver quien apartaba la mirada... y gané. Luego de unos momentos volvimos a hacer contacto. Es algo que me gusta mucho... pero que también expone en mí una gran vilnerabilidad.
Al final, la ví alejarse con su familia, y comprobé que no soy capáz de ser un heroe, al menos por unos instantes. La ví irse de mi vida, tal véz para siempre. Ahora a más de 3,000 kilómetros de distancia la conclusión a la que llegó no hace más que deprimirme.
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