martes, octubre 18, 2011

On thinking about changing... or not realizing that I´m already different.



Yo tenía la postura de que el cambio siempre es bueno. He realizado cambios toda mi vida, y por lo tanto había tratado de tomarlos de la mejor manera posible, para que mi creencia tomara fuerza.


He cambiado de estudios, de creencias, de lugar de residencia, de amigos, de preferencias en cuanto a música, deportes, círculos sociales, etc. Siempre veía los cambios como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Los cambios llegaban porque yo lo deseaba.


Mi personalidad también ha cambiado bastante. La experiencia forja el carácter y fuerza cambios en mi persona todo el tiempo. Tal vez sea más distinto de lo que realmente estoy conciente. Nunca me he puesto a pensar en ello profundamente. Hoy precisamente tuve un lapso en el que comencé a criticar a una persona, y luego me dí cuenta de que yo también tengo comportamientos similires a los que criticaba... y no lo había hecho conciente.


A veces quisiera cambiar, pero de forma radical. Así, sin estímulos, porque todo cambio venía como respuesta a alguna situación en particular. Pero desgraciadamente no puedo cambiar así, porque comienzo a pensar demasiado en las posibles consecuencias de dichos cambios. Necesito estar seguro de que cambiaré por alguna buena razón, si no la hay, el cambio no se justifica.


Al ver a las personas intento verme en sus zapatos y analizar como sería si yo cambiara y adoptara la personalidad de tal o cual persona. Es simplemente un experimento. Ahora que lo pienso, al reflexionar sobre lo que ahora escribo, tal vez en el fondo no me agrade del todo, o en absoluto cómo soy... y tal vez por eso quiera cambiar. La verdad es que no me agradan muchas cosas de mi persona, pero creo que esa es regla para todos.

domingo, octubre 16, 2011

On Staring at someone.


We could be heroes... just for one day.

Eso dice la canción... pero realmente me pregunto si seré capáz de ser un heroe algun día.

Me gusta preparar los detalles. Me gusta escoger la ropa y ver si me queda bien. Eso fué lo que hice a pesar del enorme sueño que sentía.

Luego de estacionar el auto, comencé a caminar hacia la entrada. En cuanto me quité los lentes, una mirada se apoderó de mi atención. Eran unos ojos que no dejaban de verme. Yo intenté hacer lo mismo, pero al final cedí y volteé la mirada hacia donde pudiera encontrar un lugar vacío.

Busqué de nuevo esos ojos bellos que me habían seguido desde la entrada y seguían mirándome fijamente. No podía creerlo. No despegaba la mirada de mí. Durante algunos momentos parecía como si fuera una mirada amiga, de alguien a quien conocía desde hace mucho tiempo. En momentos, también parecía una mirada mucho más profunda y muy interesante. La verdad no supe distinguir cual tipo de mirada era.


Me senté y desde mi lugar no alcanzaba ya a ver esos ojos. Y ya no sentía esa mirada sobre mí.


Luego de unos minutos, al mirar hacia el lado opuesta, una nueva mirada se apoderó de mi atención. Era otra persona, con ojos distintos, pero con el mismo efecto en la mirada. Me seguían y yo intenté de nuevo el experimento de quedarme fijo en sus ojos para ver quien apartaba la mirada... y gané. Luego de unos momentos volvimos a hacer contacto. Es algo que me gusta mucho... pero que también expone en mí una gran vilnerabilidad.


Al final, la ví alejarse con su familia, y comprobé que no soy capáz de ser un heroe, al menos por unos instantes. La ví irse de mi vida, tal véz para siempre. Ahora a más de 3,000 kilómetros de distancia la conclusión a la que llegó no hace más que deprimirme.