Mi primer pensamiento acerca del dicho no estaba de acuerdo con el mismo. Luego fuí cambiando de pensar al respecto. Ahora sé que es una buena combinación de ambas. Es cierto, para ciertas cosas, pero casi siempre cuesta un poco encontrar las mejores cosas en la vida. Puede costar dinero, enfuerzo... o trozos de destino.
Ahora comprendo la cita. ¿Cómo podría encontrar la esperanza en lo más recóndito de mi ser?. Ciertamente no compartía la almohada con ella, o había realizado actos de amor. Ni siquiera conozco su nombre. ¿Cómo puedo, entonces aspirar a siquiera comenzar a buscar la esperanza?.
El trozo de destino que me llevó a ella se dió el día de la primer audición. Como no encontré a nadie en las oficinas de logística del evento, me dirigí hacia donde fuera que iba aquel chico cargando el platillo de batería. Es una audición de Música, pensé, y ese chico lleva instrumentos, por lo tanto creo que es muy probable que vaya al mismo evento que yo busco. Luego, me topé con la chica de la entrevista de la beca. ¿Ya estás listo? ¡Mucha suerte!. - ¿Sí va a ser aquí la audición?- pregunté. - La verdad, no sé, pero pregunta a las becarias. Ellas te dirán más información.-
Entonces la ví sentada junto con otras dos becarias. No recuerdo el más mínimo detalle de sus compañeras. A pesar del gran nervio que sentía, pude poner bastante atención en ella. En su rostro y su cabello. Su largo y dorado cabello. Mi mente no voló hacia donde normalmente vuela en esa ocasión. Debió haber sido así por la ciscunstancia que mantenía mis nervios de punta y mi concentración en mi garganta y en la gran sed que tenía y el potencial que eso representaba.
El instinto natural que poseo hacia soñar despierto y cambiar mi realidad tampoco entró en acción cuando la ví en la cabina de audio, y le dí la indicación del nivel correcto de volumen. Sólo supe que era ella, y decidí concentrarme en lo que debía de hacer en el escenario.
La mañna del jueves desperté con bastante energía, y sidpuesto a hacer las tareas que había postergado hasta el día de hoy. La llamada telefónica que me anunció el cambio de la cita con la psicóloga me dió el impulso de entrar en la regadera, vestirme adecuadamente y salir corriendo rumbo a la Uni. En ningún momento pasó por mi mente el pensamiendo que sentenciaba mi participación en la audición del día. Fué cuando salí de la entrevista cuando decidí lanzarme y audicionar nuevamente. No, ahora recuerdo bien, fué antes de que se abrieran las puertas del elevador cuando tomé la desición. Desgraciadamente, mi mente había estado tan ocupada que nunca pasó por mi mente la bella mujer a la que había visto en aquella ocasión.
Al llegar al escritorio donde debía registrar mi participación sentí una emción grnade al verla de nuevo. Esta vez era la únnica persona que estaba recibiendo a los interesados en participar. - Me dijeron que no era necesario volver a entregar la documentación, verdad?-, pregunté. -No, ya tenemos tus documentos. Estuviste en la audición de Música, verdad?- . Fué bello sentir que me recordó.
Durante la participación de los aspirantes previos a mí, no supe en donde se encontraba. Ni siquiera cuando fué mi turno. Tomé la silla que necesitaría para el monólogo, subí al escenario, comencé a hablar. Me hicieron preguntas, como a todos. Al agradecer su atención giré para tomar la silla de nuevo. Al bajar del escenario fué la primer persona a la que ví, sentada en la silla que estaba enseguida de la que tomé para mi participación. Entonces noté que me miraba con atención. -¿Que tal estuvo?-. -Bien, me gustó-. Su gran sonrisa y una expresión de asombro captaron tatalmente mi atención. -Disculpe, joven. Dice que su area de especialidad es la música, verdad?-. -Sí, así es-, contesté al juéz que me abordó cuando estaba contemplando la hermosa cabellera de la chica. - O sea, usted canta? ¿Puede cantar algo ahora?-, preguntó. Volví al escenario. Comencé a utilizar las palabras del aria para describir a mi chica, y bajé del escenario sin dejar de cantar para tomarla por la mano e invitarla a subir conmigo. Ella sentada en medio del escenario, sirviendo a mi inspiración. Las palabras que decía no hacían ninguna referencia a mis acciones. La tomapa por las manos. Le acariciaba el cabello al mismo tiempo que decía que mi corazón no tiene la fuerza necesaria para declarar mi amor. Luego, me senté un poco alejado de ella. Ella en ningún momento me quitó la vista de encima. Yo comencé a acercarme, poco a poco, preparandome para la cadencia final. La abracé al tiempo que cantaba las últimas palabras del aria. Ni siquiera un leve afecto es capáz mi corazón de inspirar. Besé su mano para agradecer su participación y volví a contestar algunas preguntas de los jueces.
Discúlpame por haberte tomado sin aviso para la interpretación. Simplemente me dejé llevar por el momento y por tu belleza-. - No te preocupes. No hay problema-. La platica nos llevó de un tema a otro. Cuando estaba a punto de decirme su nombre, volteó una de las jueces y nos indicó que bajáramos el volumeno de nuestra conversación o que nos retiraramos un momento, afuera, para poder seguir en lo que estábamos, dando cuenta de lo que estaba pasando entre nosotros dos, una serie de insinuaciones y cortejo.
De ese momento, hasta el final de la audición, no le queté los ojos de encima. La veía ayudando a los chicos que pasaban a participar, cargando un caballete, pasando las muestras del material que querían mostrar.
Tal vez el destino me ortorgue otro pedazo de su magia y me permita volver a charlar con ella, tomarla de la mano o poder acariciar su cabello.